miércoles, 18 de julio de 2012

Juan José Salom




Comentaba en este blog, en julio de 2009, que en la vida, a todos y generalmente por simple casualidad, se nos cruzan personas en nuestro camino que nos dejan una huella imborrable. Este vuelve a ser el caso de Juan José Salom Sánchez, amigo y cuñado, que nos ha dejado un vacío que será difícil de llenar.
Escribir de una persona tan especial, es realmente difícil, ya que se lleva por delante todos los calificativos de bondad, de aprecio y de amor que el lenguaje puede escribir. 
En mi recuerdo quedan grabados los momentos compartidos, desde siempre. Cierro los ojos y sin esfuerzo recuerdo cientos de historias vividas, momentos grabados, unos buenos y otros no. Los quebraderos de cabeza de nuestras abuelas, las noches de cena, las cartas de la mili, la ropa cambiada, el Simca 1000, la tormenta del camping....
Ahora sólo queda el recuerdo de los buenos ratos, sin espacio a los malos.
La mañana que te fuiste, el cielo se torno nuboso y movido, posiblemente de tristeza o quizá empezaste a revolucionar el cielo, te imagino pidiendo un cigarro a Judas y un bote de cerveza a Dios.
Ya que te has adelantado, prepara el camino para los que vamos detrás.

Y cada vez que mire al cielo y vea una estrella moverse, sabré que estás ahí.











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